El Papa León XIV exhortó a los jóvenes a no instalarse en la comodidad y a asumir con entusiasmo su misión como discípulos misioneros. En un videomensaje dirigido a los participantes de la II Jornada Diocesana de la Juventud de la Prelatura de Chota y Cutervo, los invitó a acercarse a Cristo, cultivar la esperanza y servir con alegría, especialmente a los más olvidados.
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
“Llamados a amar, enviados a servir” es el lema que reúne a los jóvenes de la Prelatura de Chota y Cutervo en la II Jornada Diocesana de la Juventud (JDJ), un encuentro que busca fortalecer la fe y renovar el compromiso de las nuevas generaciones con la Iglesia y la sociedad.
Procedentes de las 18 parroquias de la prelatura y reunidos en la ciudad de Cutervo, los jóvenes recibieron un videomensaje del Papa León XIV, quien los animó a vivir con entusiasmo su vocación cristiana y a convertirse en protagonistas de la misión evangelizadora.
El Santo Padre expresó su alegría por dirigirse a los participantes de esta jornada y destacó la importancia de reunirse para compartir la fe en Jesucristo. «Ustedes son la juventud de Cristo», afirmó, retomando el lema elegido para esta segunda edición de la JDJ: «Llamados a amar, enviados a servir».
No ser “jóvenes de sillón”
En su mensaje, León XIV invitó a los jóvenes a no conformarse con una vida marcada por la comodidad o la pasividad. Con una expresión especialmente significativa, les recordó que Jesús no los quiere «jóvenes de sillón», adormecidos o instalados en la lógica del «siempre se ha hecho así».
Frente a esa tentación, el Pontífice los llamó a poner sus talentos y energías al servicio del bien común y de la misión de la Iglesia.
«La Iglesia en Chota y Cutervo necesita de su rebeldía santa, de su energía limpia, de sus ganas de transformar las realidades de dolor en espacios de esperanza».
Este llamado se extiende a todos los ámbitos de la vida cotidiana: colegios, universidades, calles y campos. León XIV los exhortó a reconocerse como misioneros allí donde viven, estudian y trabajan, llevando el Evangelio mediante gestos concretos de amor y servicio.
Servir a los más vulnerables
De manera especial, el Papa los animó a servir «con alegría» a quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad y exclusión.
«Ahí es donde se encuentra el rostro sufriente de Jesús».
Con estas palabras, invitó a los jóvenes a reconocer en los más olvidados la presencia viva de Cristo, que interpela el corazón y reclama una respuesta generosa.
Una jornada para encontrarse con Cristo
Bajo el lema «Llamados a amar, enviados a servir», la II Jornada Diocesana de la Juventud ofrece a sus participantes un espacio de encuentro con Cristo mediante la oración, la formación, la fraternidad y la reflexión sobre la responsabilidad de los jóvenes en la vida de la Iglesia y de la sociedad.
Como parte de los preparativos, la organización presentó la oración oficial de esta segunda edición. A través de ella, los participantes ponen en manos de Dios su camino y renuevan su disposición a responder con generosidad al llamado de Cristo, reconociendo en el amor y el servicio expresiones concretas de una fe viva y comprometida.
El encuentro se presenta así como una oportunidad para que las nuevas generaciones profundicen en su relación personal con Jesús, descubran su lugar dentro de la comunidad eclesial y asuman con responsabilidad los desafíos de la realidad que los rodea.
Tres santos patronos para acompañar a los jóvenes
La II Jornada Diocesana de la Juventud cuenta, además, con tres santos patronos cuyas vidas representan distintos caminos de santidad y compromiso con el Evangelio.
Uno de ellos es San Carlo Acutis, joven italiano reconocido por su profundo testimonio de fe y por utilizar el mundo digital como espacio de evangelización. Su ejemplo invita a las nuevas generaciones a anunciar a Cristo también en los nuevos ambientes tecnológicos.
Junto a él está San Juan Pablo II, gran impulsor de la pastoral juvenil y fundador de las Jornadas Mundiales de la Juventud, cuya vida permanece estrechamente vinculada a la misión de la Iglesia con los jóvenes y a su protagonismo en la vida eclesial.
Completa este grupo Santa Rosa de Lima, primera santa de América, reconocida por su intensa vida de oración, su entrega a los más necesitados y su profundo amor a Dios. Su testimonio propone a los jóvenes un camino de santidad arraigado en la fe y en la generosidad.
«No dejen que nadie les robe la esperanza»
El mensaje de León XIV se enmarca en el constante llamado del Pontífice a las nuevas generaciones para que no teman la inquietud que llevan en el corazón, sino que la conviertan en impulso para acercarse a Cristo y comprometerse con la transformación del mundo.
En su videomensaje destacó que los jóvenes poseen una profunda sed de verdad, hambre de justicia y un auténtico deseo de belleza, que solo encuentra su plenitud en Dios. Asimismo, los animó a no conformarse con valores pasajeros y a mantener viva la capacidad de soñar con un mundo más justo, fraterno y en paz.
Ese horizonte adquiere un rostro concreto en la experiencia de los jóvenes de Chota y Cutervo: una generación llamada a salir de la comodidad, mirar de frente las realidades de dolor y responder desde la fe con esperanza, servicio y compromiso.
Antes de concluir su mensaje, el Papa confió a los jóvenes a la protección de la Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción, patrona de Cutervo, y les impartió su bendición apostólica.

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