En la travesía de la vida, todos nos enfrentamos a momentos donde las circunstancias parecen insuperables. Es en esos instantes donde la Palabra de Dios nos recuerda que no caminamos por vista, sino por fe.
1. Creer cuando todo parece contrario
Mateo 17:20 nos enseña: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.» La fe no se mide por la cantidad de dudas que tengamos, sino por el tamaño del Dios en quien confiamos.
«La fe no hace que las cosas sean fáciles, hace que las cosas sean posibles.»
2. Alimentar el espíritu diariamente
Para que la fe permanezca firme frente a los vientos de la duda, debemos alimentar nuestro espíritu con la oración constante y el estudio de las Escrituras. Cada mañana es una oportunidad para renovar nuestra confianza en las promesas de Dios.