«Hay muchos Josés entre nosotros. Hay muchas relaciones rotas y muchos sueños hechos añicos entre nosotros. Hay muchas situaciones conflictivas en los matrimonios entre nosotros».

Un día, cuando yo era niño, un anciano me colocó sobre sus rodillas y puso su mano sobre mi cabeza como si me fuera a dar una bendición.
Alexis, me dijo, te voy a decir un secreto. Eres muy pequeño para entenderlo ahora, pero mira, ni el cielo ni la tierra son suficientemente grandes para contener a Dios, sólo el corazón humano es bastante grande para albergar a Dios.
Así pues, Alexis, ten mucho cuidado, que mi bendición te acompañe siempre y nunca, nunca, hieras el corazón de otra persona.
Este Dios que se hace presente y entra en la historia del mundo y en nuestras vidas no es un meteorito caído del espacio, ni un extraterrestre venido de otro planeta.
El evangelista Mateo nos ha dicho en este evangelio que hemos proclamado:
«El nacimiento de Jesús fue de esta manera: «La madre de Jesús estaba desposada con José, y antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo.»
Dios necesita la colaboración humana de José y de María para nacer.
Jesús es el fruto del Espíritu Santo, pero necesitó el consentimiento de José y de María.
Dios es un amante que nos necesita siempre.
Hay días en que no entendemos sus planes y pensamos que otros son más amados que nosotros y sentimos los celos del amor.
Hermanos, este José que el evangelio nombra cuatro veces y luego se olvida de él por completo, este José vivió un gran drama.
María estaba embarazada y José no tenía ni arte ni parte en el asunto.
Todos podemos imaginar sus celos, su preocupación y su dolor.
Yo me imagino a José yendo a la casa parroquial a consultar a su párroco. Le explicaría su situación y le diría: Padre, ¿qué debo hacer?
Juntos consultarían la Biblia y las tradiciones y juntos orarían.
María sabemos que dijo su Sí al plan de Dios. Pero José ¿fue forzado o dijo también su sí? José parece ser el hombre de más en esta historia de Navidad.
Cuentan que un grupo de estudiantes iban a representar la escena del nacimiento antes de las vacaciones y el joven que iba a desempeñar el papel de San José enfermó y llamó al director para comunicarle que no podría hacer su papel.
«Ya es muy tarde para buscar a otro que haga el papel de José», dijo el director. Lo tendremos que eliminar de la obra. José quedó eliminado y casi nadie lo echó en falta el día de la representación. San José pinta poco en ésta y en toda la historia de la salvación, pero tuvo un importante papel que jugar. Sin su presencia hasta la misma vida de Jesús habría sido más que sospechosa e inaceptable. Y la vida de María habría sido imposible en su Nazaret natal.
Hay muchos Josés entre nosotros. Hay muchas relaciones rotas y muchos sueños hechos añicos entre nosotros. Hay muchas situaciones conflictivas en los matrimonios entre nosotros.
Pero José que era un hombre justo pidió a Dios un signo antes de divorciarse de María y Dios se lo concedió.
Dios le habló en un sueño.
Se imaginan a José diciendo a María: «María, anoche tuve un sueño muy hermoso. Un ángel del Señor me dijo: «No tengas miedo»…
José aceptó y creyó en el signo de Dios y aceptó ser padre y dar nombre a un hijo que no era suyo sino del Espíritu.
Jesús necesita a José para tener un nombre, para crecer y para vivir y José, pasando a segundo plano, se quedó con María, adoptó el niño, adoptó a Dios, obedeció y cumplió la misión para la que Dios le había elegido.
Dios nos da signos como al rey Ajaz, como a José… nos da sueños y hermanos para reconocerlo y adoptarlo como hermano.
(Parroquiadelmundo.org)

Anote este número. 829 694 1948 y este correo-e: aire96fm@gmail.com y escríbanos para mantenerse informado de las novedades y actualizaciones de esta página ¿Le gustaría recibir nuestro boletín semanal por correo electrónico? Suscríbete entrando aquí. Queremos orar contigo, llena el siguiente formulario y estaremos orando por ti y tus necesidades. Dios es quien hace la obra, nosotros te acompañamos clamando por ti: AQUÍ.
Aborto Adviento Alberto Altagracia Amor Arzobispo Asilis Bendición Biblia Camino Cardenal Castillo Católica Ceniza Colón Corazón Cruz Cuaresma Cursillos Cónclave Digital Dios Diócesis Domingo Domingo Vásquez Elecciones Electo Espera Esperanza Espíritu Eucaristía Evangelio Familia Fe Felipe Fiestas Francisco García Gomera Homilía Iglesia Jesús José Jubileo Jóvenes Leonor León Lucas Luis Luis Alberto Manuel María Matrimonio Misericordia Misioneros Misión Moniciones Monseñor Muerte Mundo Natividad Navidad Obispo Obispos Octubre Oración Ordinario Ozoria Pablo Padre Palabra Papa Papa Francisco Pascua Pasión Paso Pastoral Patronales Paz Pedro Presidente Prevost Rafael Redentoristas Resurrección Roma Rosario Sacerdotes Santiago Santo Santos Sociedad Teresa Tomás Ultreya Vaticano Vida Virgen Wilkin Ángel