Texto: Virginia Pichardo. Fotos: Jacqueline Pichardo

Este lunes 31, último del mes de agosto, la Ruta del Café se unió con regocijo al gran cierre de las Fiestas Patronales de la Parroquia San Ramón Nonato, ubicada en Los Mameyes, Santo Domingo Este.
En un día lluvioso y gris, dimos color, alegría y calidez con nuestra gente de Yamasá, quienes emprendieron un viaje hasta Santo Domingo para celebrar con gozo estas festividades.
Al llegar, nuestros autobuses se parquearon en las instalaciones de la referida parroquia, para participar de esta gran fiesta, la Santa Misa.
La celebración inició pasadas las 7:00 de la noche, presidida por el Reverendo Padre José Alberto Vargas Salazar, nuestro párroco y concelebrada por el párroco anfitrión el Reverendo Padre Domingo Vásquez Morales.

También les acompañó con simpatía y cercanía nuestro querido amigo, el Reverendo Diácono Billy Joel Valdez.
En el público estaba presente la feligresía de San Ramón Nonato y nuestros ruteros, que vestidos de azul, llenaron con entusiasmo la parroquia.
Tras la proclamación de la Palabra, al dar su homilía Vargas Salazar invitó a los fieles a reconocer en Jesucristo al Salvador, al consuelo de quienes atraviesan momentos difíciles y a la Buena Noticia que transforma la vida.
Al profundizar en el pasaje en el que Jesús entra en la sinagoga de Nazaret y proclama el cumplimiento de la profecía de Isaías, el sacerdote explicó que este texto presenta el programa de vida y la misión de Cristo como el Mesías enviado por Dios.
“Lo primero que se resalta en esto es que Jesús es salvación”, afirmó el padre Vargas Salazar, al recordar que para los católicos la salvación proviene de Jesucristo, quien entregó su vida por la humanidad.

El presbítero también destacó que Jesús se manifiesta como fuente de consuelo para quienes enfrentan sufrimientos, pérdidas y situaciones difíciles.
“Aquellas personas que pasan por momentos difíciles pueden acercarse al Señor y encontrar el consuelo para su vida”, expresó.
En ese sentido, señaló que ante la muerte de un ser querido, el abandono o cualquier circunstancia dolorosa, los creyentes pueden acudir a Dios, porque “tenemos a quien podemos acudir a buscar el consuelo que solo Dios puede dar”.
Otra de las dimensiones señaladas por el sacerdote fue la libertad que Cristo ofrece a quienes acogen su mensaje.
Explicó que Jesús se presenta como aquel que viene a anunciar la liberación y que, desde el Bautismo, los cristianos comienzan a experimentar esa acción liberadora de Dios.
“Cuando una persona conoce al Señor Jesús en su vida, es libre de todas las cadenas, de todas las ataduras que le impiden en la vida avanzar”, manifestó.

Durante su homilía, el padre Vargas Salazar insistió además en que Jesús es la Buena Noticia y que quienes se identifican como cristianos están llamados a reflejar esa alegría en medio de la sociedad.
“Hace falta en este tiempo que nosotros los cristianos demos testimonio de la alegría de Dios en nuestras vidas”, sostuvo, exhortando a los fieles a convertirse también en una buena noticia para quienes les rodean.
El sacerdote advirtió que las dificultades, enfermedades y adversidades pueden intentar robar al creyente la alegría que procede de Dios, por lo que llamó a mantener viva la esperanza y el testimonio cristiano.
“Tenemos que procurar entonces ser para los demás una buena noticia, porque tenemos en nuestros corazones la alegría de Dios”, expresó.
Al referirse a la reacción de los habitantes de Nazaret ante las palabras de Jesús, Vargas Salazar explicó que el Evangelio también invita a aceptar la Palabra de Dios incluso cuando resulta incómoda o exige cambios personales.
“Las promesas, las bendiciones de Dios, pero también aceptamos los compromisos que ella requiere de nosotros”, enfatizó.
En ese contexto, exhortó a los fieles a no seleccionar únicamente aquello que desean escuchar de la Palabra, sino a acogerla en su totalidad.

“Aprendamos a aceptar la parte dulce de la Palabra, pero también aceptar la parte que a nosotros no nos gusta”, señaló, destacando que el mensaje de Dios interpela la vida de cada persona y llama a una verdadera conversión.
Finalmente, el sacerdote subrayó que la Palabra de Dios no pertenece únicamente al pasado, sino que mantiene plena vigencia y puede transformar la existencia de quienes la reciben con un corazón dispuesto.
“Esa Palabra tiene actualidad y puede obrar en nuestras vidas, sobre todo cuando nosotros le damos al Señor la oportunidad de que Él obre en nuestras vidas”, afirmó.
Concluyó con una invitación a permitir que el mensaje proclamado en la celebración produzca frutos concretos en la vida de los creyentes, para que, sostenidos por Cristo, puedan vivir como testigos de la salvación, el consuelo, la libertad y la alegría de Dios en medio del mundo.
La celebración continuó con la liturgia eucarística, vivida por la comunidad con respeto y devoción, y más aún en el momento en que el pan y el vino se convertían en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Los presentes se acercaron al altar para recibir la Sagrada Comunión, en un ambiente de fe y fraternidad que reflejaba la alegría de una comunidad reunida para celebrar y dar gracias a Dios.
Durante la celebración, el padre Domingo le dio la bienvenida y agradecimientos al padre José Alberto y a los feligreses procedentes de Yamasá, quienes participaron en la actividad y compartieron la tradicional experiencia de la Ruta del Café.
En sus palabras, el sacerdote recordó con especial afecto la experiencia pastoral que compartió con el padre José Alberto desde 2018, cuando ambos coincidieron en la zona de Sabana Perdida.

Destacó las numerosas jornadas de trabajo, las dificultades pastorales y las tazas de café compartidas mientras acompañaban a las comunidades de la zona.
Asimismo, expresó su agradecimiento al padre José Alberto por aceptar la invitación y participar en la celebración, al tiempo que resaltó los lazos de fraternidad construidos a través del ministerio sacerdotal.
También agradeció la presencia del coro, músicos, servidores y demás integrantes de las comunidades que se sumaron al encuentro eucarístico.
El sacerdote reconoció además la presencia de los diversos sacerdotes y el esfuerzo de la comunidad parroquial de San Ramón Nonato, que durante las nueve noches de las Fiestas Patronales participó activamente en las celebraciones, oraciones y actividades.
Vásquez Morales extendió su gratitud a los sacerdotes y obispos que acompañaron las festividades, así como a las personas que colaboraron con alimentos y otros aportes para hacer posible cada jornada.

Finalmente, agradeció a todos los grupos, movimientos y servidores por su entrega y compromiso, destacando que las fiestas patronales fueron una experiencia de fe, fraternidad y comunión.
Tras recibir la bendición final, la comunidad compartió un momento de fraternidad alrededor de los alimentos y del tradicional café, como parte de la Ruta del Café.
Entre conversaciones, sonrisas y el compartir sencillo de la mesa, quedó de manifiesto que la fe también se celebra en comunidad, estrechando lazos y fortaleciendo la alegría de caminar juntos.
Así concluyó este día, con el corazón agradecido por la presencia de Dios, por los hermanos que se hicieron presentes y por una experiencia que deja renovado el compromiso de seguir viviendo la fe con alegría y unidad.
Para más información y material de prensa:
Oficina de Comunicación y Prensa, Diócesis Stella Maris
Santo Domingo Este, República Dominicana.
Contacto: P. Domingo Vásquez Morales
prensa.diocesisstellamaris@gmail.com
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