Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana

Hemos dado inicio al tiempo ordinario, en esta ocasión estamos celebrando el II Domingo, hoy nos encontramos frente a un texto del Evangelio de San Juan, el cual, está rico en contenido teológico y nos da una panorámica perfecta del encuentro de Juan el Bautista y Jesús.
El Evangelio empieza diciéndonos que, en aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Ningún mortal se queda estático e indiferente ante la cercanía y llegada de Jesús a su vida, es una experiencia única y extraordinaria, fue lo que vivió y experimentó Juan el Bautista.
Éste es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.” Juan mucho antes de conocer a Jesús en persona, ya hablaba de él emocionado y con una inmensa alegría, por eso llegó a decir: “Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel”. Es decir, Juan estaba convencido de a quien anunciaba y lo que anunciaba como precursor, por eso se sentía comprometido y por eso Juan dio testimonio diciendo: “He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él”. Tremendo privilegio el de Juan, al contemplar al Espíritu posarse sobre Jesús, siendo este momento decisivo en la vida y misión de Juan.
Llega a decir este elegido por Dios. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios. Juan hace una afirmación importante, al expresar a viva voz que él ha visto a Jesús, pero, también en ese mismo orden hace también una profesión de fe, “he dado testimonio de que éste es el hijo de Dios”.
Es posible que tú y yo también hayamos visto a Jesús, cada uno desde su vivencia cristiana, experiencia de fe y desde su propia historia de salvación, pero más importante aún es poder dar testimonio de lo que hemos visto y hemos oído. Nosotros todos hemos visto mucho y hemos oído mucho, también estamos llamado a testimoniar mucho y a anunciar mucho, dichosos quienes escuchan la palabra y la ponen por obra. Que podamos decir con el Salmo: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.
Otros temas del padre Wilkin
Fiesta de la Sagrada Familia. Ciclo A
IV Domingo de Adviento. Ciclo A
III Domingo de Adviento. Ciclo A

Anote este número. 829 694 1948 y este correo-e: aire96fm@gmail.com y escríbanos para mantenerse informado de las novedades y actualizaciones de esta página ¿Le gustaría recibir nuestro boletín semanal por correo electrónico? Suscríbete entrando aquí. Queremos orar contigo, llena el siguiente formulario y estaremos orando por ti y tus necesidades. Dios es quien hace la obra, nosotros te acompañamos clamando por ti: AQUÍ.
Aborto Adviento Alberto Altagracia Amor Arzobispo Asilis Bendición Biblia Camino Cardenal Castillo Católica Ceniza Colón Corazón Cruz Cuaresma Cursillos Cónclave Digital Dios Diócesis Domingo Domingo Vásquez Elecciones Electo Espera Esperanza Espíritu Eucaristía Evangelio Familia Fe Felipe Fiestas Francisco García Gomera Homilía Iglesia Jesús José Jubileo Jóvenes Leonor León Lucas Luis Luis Alberto Manuel María Matrimonio Misericordia Misioneros Misión Moniciones Monseñor Muerte Mundo Natividad Navidad Obispo Obispos Octubre Oración Ordinario Ozoria Pablo Padre Palabra Papa Papa Francisco Pascua Pasión Paso Pastoral Patronales Paz Pedro Presidente Prevost Rafael Redentoristas Resurrección Roma Rosario Sacerdotes Santiago Santo Santos Sociedad Teresa Tomás Ultreya Vaticano Vida Virgen Wilkin Ángel